Pertenezco a la Asociación Contra la Despoblación Rural desde hace un año, más o menos. La Asociación, apolítica, está formada por más de 40 voluntarios sensibilizados con esta cuestión procedentes de distintos pueblos y ciudades; básicamente de las provincias de Aragón, Castilla la Mancha (Soria, Guadalajara, Cuenca…), Castilla León (Burgos) y Cataluña (Lleida).

 
El objetivo de la Asociación es intentar asentar a nuevas familias en pueblos despoblados ayudando en la difusión de las diferentes ofertas laborales que nos hacen llegar. Hasta hoy, hemos colaborado en el asentamiento de más de 15 familias en diferentes pueblos de su zona de influencia. La Asociación, aúna entre sus miembros, diferentes sensibilidades, formas de ver y de afrontar la cuestión del despoblamiento, todas ellas válidas y loables.
 
En nuestro país, la denominación de “núcleo rural” viene determinado entre otros aspectos por el número de habitantes- establecido en menos de 2.000. En general, estos núcleos se caracterizan por tener en las actividades del sector primario (agricultura, ganadería, etc.) su principal, y prácticamente única forma de vida. Son actividades muy ligadas a los recursos naturales de su entorno, y aunque en los últimos quince años se han ido desarrollado otras actividades principalmente relacionadas con el turismo, aún quedan muchas cosas por hacer.

Vida rural en pueblos de España
 

El despoblamiento de nuestros pueblos es una triste realidad. Según las últimas cifras, de los 8.125 pueblos existentes en España, seis de cada diez municipios rurales cuentan con una población inferior a los mil habitantes, estando muchos de ellos en riesgo de desaparición, debido entre otras cuestiones, a la elevada edad media de sus habitantes y a la falta de relevo generacional en las actividades del sector primario.

Hemos que ser realistas y ser conscientes de que muchos de estos pueblos, irremediablemente van a desaparecer. Desde la Asociación queremos que esto no sea así y/o al menos, queremos minimizar su número. No va a ser fácil, nadie lo niega, pero lo seguiremos intentando.


 
Foro contra la Despoblación Rural
 
Hace unos meses leí un artículo de un político del Pirineo catalán en el que, entre otras cosas, venía a decir que el desarrollo de esta zona sería posible con una política activa de estímulos fiscales. Aunque en algunos puntos del artículo estoy de acuerdo, personalmente entiendo el desarrollo local como algo más amplio. En mi opinión, es “aquello” que permite la implementación de un conjunto de metodologías, estrategias, técnicas y acciones, que tienen como objetivo, la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de un territorio, entendiendo a éste como municipio y/o comarca.
 
Visto hoy en perspectiva, hace unos diez años, emergió en el Pirineo catalán y también en la zona pirenaica de la “Franja”, una especie de movimiento social no organizado por el cuál, muchas personas, generalmente jóvenes, decidimos irnos de la ciudad para ir a vivir a la montaña buscando la “calidad de vida” del Pirineo.

Cuando conseguí el primer empleo – eran años de bonanza- me di cuenta de que esa “calidad de vida”, tan alabada también por los turistas, sólo es posible si tienes trabajo, sino…es muy complicado.

 

No existe una única solución al problema de la despoblación. Al contrario. Son muchas y variadas las posibles soluciones y alternativas existentes, pero todas pasan, ineludiblemente, por la implementación de políticas reales de desarrollo local. Desde hace algún tiempo, muchos territorios están basando estas políticas, en una clara apuesta por el turismo como solución a la despoblación de este tipo de núcleos. Cierto es, que somos un país donde el turismo y sus sectores asociados tienen un importante peso en el PIB nacional gracias, a la cantidad y variedad de recursos existentes, pero no estoy del todo de acuerdo en que ésta sea la solución mágica.
 
Los motivos son varios. En primer lugar, porque sigue siendo un sector estacional, dependiente de factores no controlables por el propio territorio, como la climatología; de si las noticias de televisión alertan sobre la cercanía de un temporal; o de si va a nevar o no.
 
En todas las charlas, seminarios, etc. a las que suelo e intento asistir, el presentador de turno suele agarrarse a una frase introductoria que se repite en todos los foros como un mantra nepalí: “el objetivo, es desestacionalizar el turismo”. Valoro mucho que hablen y concreten objetivos, pero cierto es, también, que la gente sigue queriendo hacer las vacaciones en los meses de julio y agosto, y no, en febrero o marzo. Tampoco se tiene en cuenta, si los que queremos que nos visiten tienen hijos o no, porque si no, la cuestión aún se complica más. Por otro lado, tampoco conozco muchos negocios que funcionen solo trabajando dos/ tres meses al año.
 
En segundo lugar y con la mirada puesta ya en el medio plazo, existe otra cuestión. Nos quejamos de que los jóvenes se van de los pueblos y no vuelven o, no pueden volver. Olvidamos que, en la mayoría de los pueblos, el índice de universitarios por cápita es mucho mayor que en el resto de municipios de mayor tamaño. Pero no somos conscientes que estos jóvenes van a la ciudad a estudiar derecho, empresariales, ingenierías, telecomunicaciones, etc. y los trabajos que se generan alrededor del turismo suelen ser de recepcionistas, camareros, personal de limpieza, de mantenimiento, etc., que, aunque en estos momentos son importantes yacimientos de ocupación, son perfiles que no precisan de una gran formación, con lo que la escasa oferta laboral no está en sintonía con la demanda.
 
A esto hay que añadir que, según el último estudio sobre la estructura salarial en España, el sector “Servicios”, sobre todo el relacionado con el turismo, suele ser el que tiene unos salarios más bajos, a razón de 12.000€ anuales de media. Esto dificulta enormemente la capacidad de inversión en nuevos negocios y también la del propio consumo local.


 
A pesar lo expuesto, no critico la apuesta por el turismo, no. Un paso, es siempre un paso, y seguramente es una apuesta con visos de relativo éxito, aunque conviva en un mercado muy competitivo y sin contar con grandes presupuestos. Éste y otros motivos obligan a intentar implementar otro tipo de estrategias que dinamicen la economía de estos pueblos. Una buena oportunidad de desarrollo podría ser una mayor dinamización del sector agroalimentario, a pesar de que el Reglamento de la UE sobre las normas higiénico-sanitarias para este tipo de industrias, no ayuda mucho, ya que establece la misma obligatoriedad de cumplimiento de estas normas tanto a las multinacionales como al pequeño productor.

 

Bajo mi punto de vista, la cuestión del despoblamiento se tiene que abordar desde tres perspectivas, partiendo “de lo local a lo global”. Estos bloques, que describiremos a continuación son; la mancomunación de servicios y voluntad política; el estudio de los recursos endógenos, y la participación ciudadana, entendida ésta, como la forma de “responsabilizar” a los habitantes de un municipio de su propio futuro.
 
Actualmente, tanto los ayuntamientos como otras administraciones supramunicipales- Mancomunidades o consejos comarcales-, ofrecen muchos, y variados servicios a la población. Aunque por razones obvias no conozco todos los casos, en general, estos servicios suelen ser de calidad. Dicho esto, si los servicios ya funcionan bien, los dirigentes tendrían que dedicar sus esfuerzos, en mejorar la colaboración con otros municipios cercanos en la búsqueda e implementación de proyectos tractores, que supongan mayores y mejores oportunidades laborales, facilitando al máximo la creación de empresas y empoderando los agentes dinamizadores locales.
 
No es cierto, como dicen algunos, que los servicios prestados desde una administración superior son más baratos y eficientes. La existencia estos servicios es el mejor ejemplo de que la colaboración entre administraciones es posible.

Otra iniciativa, aunque no muy extendida, es el desarrollo de centrales de compras locales, que permitan a los ayuntamientos la contratación de algunos servicios de forma mancomunada- impresoras, seguros, servicios técnicos… . Estas centrales no necesariamente tienen que estar centralizadas en administraciones superiores. Este puede ser un buen ejemplo para abaratar algunos costes, pudiendo disponer así, de alguna partida presupuestaria destinada a la implementación de proyectos, aunque éstas no suelen ser muy elevadas.
 
Por otro lado, en general, las autoridades locales; alcaldes, regidores; presidentes de consejos o mancomunidades de municipios y consejeros, no parecen tener una visión clara del que se tiene que hacer cuando llegan al gobierno. En ningún caso, quiero hacer de este escrito, una crítica destructiva, muy al contrario.

Cuando los partidos políticos redactan el programa electoral con el que se presentaran a las elecciones, éste, parece más, el resultado de una lluvia de ideas de las personas que van en la lista (ideas bien intencionadas), que de un análisis en profundidad de la situación real del municipio. No critico la dinámica de lluvia de ideas, siempre y cuando exista, a posteriori, una mínima reflexión y un planteamiento real detrás, sin dejar de lado a la creatividad y, sobre todo, la ilusión.
 
No sé, si las propuestas electorales están más o menos consensuadas con la población. Desconozco el origen de éstas; desconozco si existe un perfil de cada uno de los proyectos planteados; que presupuesto aproximado tendrá; cuál será la financiación; cuáles son los costes operativos del mismo, quien los va a implementar, cuáles serán los indicadores de seguimiento, etc.
 
No les culpo. A la dificultad del ejercicio del cargo, se suma el hecho que, la mayoría de estos alcaldes y regidores se presentan por amor a su municipio; porque tienen ganas de hacer cosas para su pueblo, ganas de aportar ideas, etc. Además, se presentan de forma totalmente altruista, cosa que es de agradecer, pero no tengo claro si esto es suficiente.

 

En políticas de desarrollo local, existen dos conceptos que son muy importantes y que tendríamos que tener presentes; con qué cuenta un territorio (recursos endógenos) y la participación ciudadana.
 
La primera tarea pasa por realizar es un exhaustivo inventario de los recursos con los que cuenta el territorio, un verdadero diagnóstico territorial (infraestructuras existentes, estructura económica del núcleo, recursos paisajísticos y patrimoniales, nivel de formación de los habitantes, número y tipo de industrias, perfil demográfico, etc.) Aunque parece fácil, este trabajo es de vital importancia ya que, sin querer, es posible encontrar “el palo de gallinero” sobre el que sustentar un proyecto dinamizador de la economía local. Prácticamente todos los núcleos cuentan con algún potencial endógeno.
 
El último bloque desde el que se tendría que abordar el desarrollo local es en la ejecución de una política reales de participación ciudadana. A menudo me da la sensación de que los políticos locales, creen que preguntar a sus conciudadanos es un síntoma de debilidad, y no debería ser así. Si el programa electoral se ha redactado con una dinámica de lluvia de ideas, ¿por qué no replicar esta dinámica entre los agentes del territorio?; ¿no se han presentado a las elecciones con la promesa de mejorar sus municipios?; ¿No quiere un político alinear las actuaciones propuestas con lo que la gente quiere?; ¿Da miedo preguntar a los vecinos, que dirección quieren tomar?;
 
Creo que las políticas de participación ciudadana tendrían que ser imperativas en los pueblos pequeños. Es cierto que no todos los municipios son iguales, los hay más y menos “guerrilleros”, pero la escasa población de éstos permite a los políticos conocer de primera mano y con otra perspectiva, los verdaderos problemas que tenemos. Además, todos los municipios cuentan con personas que seguro pueden sorprender con su visión y genialidad.
 
Afortunadamente, no está todo perdido. Existen ya algunas experiencias más o menos exitosas que están afrontando el problema de la despoblación; también hay ayudas nacionales y europeas que pueden ser útiles. Se está trabajando muy bien en algunas zonas de Navarra. También son buenas noticias, la reciente creación de un “lobby territorial” formado por Aragón, Asturias, Cantabria, Extremadura, Galicia, La Rioja y las dos Castillas, que tiene como objetivo convencer a las Instituciones estatales y europeas para la creación de un nuevo modelo de financiación que tenga en cuenta el despoblamiento de estas comunidades, ya que representan el 62% del territorio, pero solo el 25% de la población. Este espacio se denomina “La España vacía”, ya que cuenta con las tasas de despoblamiento y envejecimiento más altas de Europa. También hay casos interesantes, como el trabajo que vienen realizando en la comarca de Pinares, o el papel que juegan también otras asociaciones, como la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica (ADSC), entre otras.
 
El despoblamiento de los pueblos es un desafío al que se deben de enfrentar, antes de que sea demasiado tarde todas las administraciones, tanto locales como supramunicipales, dejando de lado cuestiones partidistas y centrándonos en la búsqueda de posibles soluciones.

 

También para nosotros será un reto. Somos amantes del mundo rural, pero con la vista puesta en el siglo XXI.

Sin pueblos, no hay patrimonio. Si pueblos, no hay historia.

Sin pueblos, no sólo perdemos todos, también perdemos una parte de nosotros mismos.


 

Autor: Lluis Comet

¡Suscríbete al boletín de noticias!

¡Suscríbete al boletín de noticias!

Suscríbete para recibir las últimas noticias sobre el mundo rural, posibles ofertas de trabajo, nuevos eventos contra la despoblación rural ...

Y además podrás registrarte en el FORO desde el email que recibirás!

Te has suscrito con éxito! Comprueba tu buzón de correo para confirmar la suscripción!